El turismo, la política e Ifema-Fitur

Esta claro para todo el que tiene que ver con la actividad turística, que este sector es muy delicado y fácilmente recibe influencias que pueden dañar su recto funcionamiento.

Es por ello que la crisis económica que sufre el planeta  desde hace cerca de diez años, no es precisamente la mejor compañía que puede tener esta industria, que para muchos países es una parte importante de su PIB, incluso de su acceso a un nivel de vida adecuado o, incluso, salir de la miseria.

Por todo ello, alrededor de este sector se mueven intereses de todo tipo. Desde los políticos hasta los económicos, los profesionales, e incluso los de relaciones internacionales.

Valorar la demagogia que los diferentes ministros de Turismo han tenido en nuestro país – sean del signo político que fueran – es todo un ejercicio de ciencia política que debería conocerse en profundidad.

Luego están quienes mezclan la política con los intereses privados o simplemente tratan de conseguir beneficios privados a los más altos niveles y sin freno alguno.

Una pléyade de vividores, farsantes y canaperos – morales y económicos – rodean al sector y esto llega hasta los empresarios – recuérdense casos como el de Air Madrid o el escándalo de Viajes Marsans – con estafas millonarias.

Entre los denominados profesionales deben contemplarse ejemplos como el de la FEPET – Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo – donde sus máximos dirigentes son un ejemplo de corrupción que llega a casos de estafa, con ejemplos como el de su vicepresidente Francisco Rivero contratado de Turespaña – con venta de viajes de prensa que obtiene de forma gratuita entre sus compañeros de profesión.

Otro ejemplo a tener en cuenta – ahora de plena actualidad, aunque se intenta esconder – es el de los gestores de empresas, asociaciones, fundaciones y una larga historia de organizaciones que viven del cuento de forma escandalosa y que llegan a afectar a los intereses comunes.

Este es el caso de IFEMA-FITUR; de rabiosa actualidad, donde, el triunvirato que ha controlado esta entidad – formada por Caja Madrid-Bankia, Cámara de Comercio de Madrid, Ayuntamiento de Madrid y Comunidad de Madrid – compuesto por Luis Eduardo Cortés, Fermín Lucas y José María Álvarez del Manzano, se han lucrado de forma irregular, con sueldos multimillonarios – 4,3 millones de euros entre los tres en tan sólo 7 años – con retribuciones que suponían en los dos últimos años porcentajes sobre los beneficios de IFEMA de 425,89% y 330,93% respectivamente y que han cobrado entre los tres, la cantidad de 617.253 euros cada año.

Esto es parte del sector turístico, donde las tropelías se hacen sin recato alguno, por parte de unos y otros, y donde están involucrados todo tipo de pícaros y vividores, a la sombra de una actividad que debería estar más controlada para evitar situaciones como las descritas que dañan al bien común.

Así las cosas, en estos días se celebra Fitur 2016, la Feria de las Vanidades, donde se gasta el dinero de forma desaforada por parte de empresas públicas y privadas, y donde políticos, empresarios y profesionales de todo tipo, tratan de trabajar de forma honrada en algunos casos y escandalosa en otros.

Una gran mayoría se acercan a esta cita del turismo a vivir del cuento, hacerse fotos para trepar en política o en este negocio, y otra formada por un público que pasea por las instalaciones de IFEMA, para pasar el rato o ilusionarse con viajes que nunca hará.

Toda una película, no se sabe si de terror, de picaresca o simplemente de ciencia ficción. Esto también es parte del sector turístico.