El Turismo español se libra de José Manuel Soria

Durante los cuatro años que ha durado la Legislatura que acaba de concluir, el sector turístico ha debido sufrir – así se ha dicho en muchos ambientes de la actividad turística, aunque en privado no se hablaba claro por los habituales intereses que suelen estar cerca de políticos, altos cargos y empresarios más o menos domesticados – al Ministro José Manuel Soria, que ha realizado su inconcebible actividad ministerial – extendida a los apartados de energía e industria – que le han supuesto duras críticas, desde todo tipo de relaciones políticas y comerciales.

Ciñéndonos al sector turístico no ha podido ser más inaceptable su actividad, junto a su secretaria de Estado, Isabel Borrego, ejemplo de pasotismo y especialista en el más descarado postureo, lo que ha supuesto un olvido del adecuado trabajo político de ambos, por lo que han sido ampliamente criticados.

Los enfrentamientos con los fabricantes del sector automovilístico, el despiste e ignorancia sobre el sector energético de este ministro inconsciente han sido clamorosos y la hemeroteca ha sido objeto permanente de reflejo de su quehacer ministerial.

Pero ha sido la actividad turística la que fue uno de los más asombrosos ejemplos de prepotencia en una actividad ministerial. Es habitual que los máximos gestores del sector – sean del partido que sean – presuman de los resultados de de esta industria que supone para España alrededor del 12% del PIB, pero el caso de este olvidadizo ministro supera todo lo imaginable.

Esta publicación le ha requerido en varias ocasiones que definiese quiénes consideraba como turistas en esas triunfalistas cifras de los visitantes que llegan a España. Su ignorancia ha sido tal que nunca reconoció que se denomina turista – como lo ha hecho el Senado español en su Comisión de Justicia – “el viajero que se encuentra en España y que pernocta al menos una noche en un establecimiento autorizado”.

Asi las cosas el triunfalista ministro ha considerado a turistas, a magrebíes y portugueses, de paso por España camino de sus países y que proceden de Europa, cuando evidentemente no son turistas, según lo dictamina el Senado.

También ha contabilizado como turistas a camioneros, habitantes cercanos a fronteras que cruzan de otro país a España diariamente y que evidentemente no pernoctan en nuestro país. En suma, estamos ante una pequeña muestra de la ineptitud e ignorancia de quien, durante cuatro años, ha regido los destinos del sector turístico español.

De sus escándalos en Canarias cuando ocupó diferentes cargos políticos hablaremos otro día si ha lugar, donde repartió prebendas y concesiones ilegales, alguna de las cuales fueron pagadas con viajes a Noruega en avión privado o sus estancias gratuitas en hoteles de un empresario hotelero canario – el Sr Martinón – o una semana de estancia en el hotel de lujo de Punta Cana que figura en esta página del mismo propietario señalado, acompañado de su mujer y que ha sido uno de los escándalos más llamativos de su paso por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.