Ciudad del Cabo, entre dos océanos

La silueta que ofrece Ciudad del Cabo impresiona al viajero de manera especial, a la sombra de la Montaña de la Mesa, donde puede ascenderse mediante un teleférico permitiendo disfrutar de una panorámica inolvidable. En Ciudad del Cabo se localiza el poder legislativo de Sudáfrica y muestra de ello es su Parlamento, en el centro de un amplio y cuidado parque que tiene una gran extensión y que lo marca la medida de su calle principal – donde se sitúa el edificio del Parlamento – con un kilómetro de longitud.

Con una gran extensión Ciudad del Cabo es una mezcla de arquitectura, ambientes, costumbrismo y modernidad.

Cerca del centro comercial que marcan diferentes rascacielos, pueden verse mercadillos callejeros que ofrecen todo tipo de productos, desde flores a frutas, sin olvidar las más variadas ofertas comerciales.

Si se tiene en cuenta que el 70% de la población sudafricana es negra y está dentro de numerosas etnias y razas, es normal encontrar un folclore y un costumbrismo inimaginable.

Así se pudo ver en este viaje de prensa en todos los lugares visitados, con ejemplo especial en una cena en Gold, con bailes y cantos de origen netamente africanos. Protagonismo especial es la mujer en este tipismo y la percusión el acompañamiento más destacado.

Y junto a ello la alegría de su folclore y el tipismo que encontramos en una visita al puerto Hout Bay, donde puede verse a un león marino que logra arrancar de la boca a un marinero un pez. Toda una atracción para el viajero.

No lejos, y en Cape Point Nature  Reserve y Boulders Beach, donde se pueden ver los pingüinos africanos, que sin miedo al ser humano se dejan fotografiar sin problema alguno.

En el camino hasta encontrar estos graciosos animales, podemos ver sus pequeños nidos, junto al paseo para llegar a su localización  junto al mar.

Otro atractivo muy destacado del paseo por Ciudad del Cabo es la admiración que produce el colorido del barrio de Dorp y Church Street, conocido por su origen holandés y que se conservan desde los tiempos de influencia de este país en grandes zonas de Sudáfrica y especialmente en esta ciudad.

No lejos se encuentra  la pintoresca zona de Franschhoek, que fuera habitada por hugonotes desplazados desde el sur de Francia.

Estamos en espacio destacado de la gastronomía de la ciudad, con bistros, cafés típicos, tiendas de arte,  y hasta una fábrica de chocolate, que hace de estas calles, una visita obligada para conocer el ambiente, especialmente en la noche de la capital sudafricana.