Turismo masificado y de borrachera

Los de siempre miran para otro lado

El Presidente de la Mesa del Turismo, Abel Matutes, presidió hace pocas fechas una reunión de la Mesa del Turismo, donde llegó a recibir al ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, para presumir de lo importante que es – parece olvidar que fue uno de los ministros de Turismo de España más innecesarios, al unir sus negocios privados de esta actividad con su cargo –  y de la notoriedad que tiene esta actividad industrial, olvidándose la precaria calidad del sector turístico español, que sólo piensa en la cantidad, dejando a un lado los impresentables problemas que ofrece esta actividad que pueden verse día a día en cualquier punto del territorio español.

A estos dirigentes políticos se unieron – en otras reuniones de este incomprensible porte – los responsables de los ministerios del Interior y de Agricultura y Medio Ambiente. Todo siguió siendo postureo e intento de figurar como salvadores y protagonistas de la actividad turística. La Mesa del Turismo es una Asociación Empresarial en la que están representados diversos sectores turísticos y que tiene entre sus objetivos transmitir a la opinión pública y a la sociedad española la valoración real del turismo, apoyada en la investigación y el análisis científicos. Para ello ha concertado un Convenio con la Universidad Antonio de Nebrija, creando un Grupo de Investigación liderado por el Prof. Manuel Figuerola, que tiene bien acreditada labor de oscuros intereses en este sector y de búsqueda de beneficios de todo tipo.

Esta es la dura realidad, mientras los de siempre, consiguen saneados rendimientos de tipo económico y de influencias de todo tipo y el sector turístico español presenta una desastrosa imagen tanto a nivel nacional como internacional y los datos así lo demuestran, siempre que se consiga una constructiva crítica y no la comodidad de mirar para otro lado, como hacen estos siniestros personajes que solamente viven a costa de un impresentable politiqueo.

Turismo de borrachera y de masas

La masificación es el cáncer del turismo y lo está demostrando en España en sus numerosas ofertas, que se presentan a nacionales y extranjeros, que las deben padecer. No solamente son las zonas de sol y playa – que se llevan la palma en este problema – sino también en destinos variados cuyos ejemplos pueden ser ciudades como Barcelona, Magaluf, Sevilla, Granada o Madrid. En estas ofertas turísticas, la masificación ha llegado a situaciones insostenibles que ha producido la reacción de los habitantes de las ciudades que se hacen insoportables, llegando  suponer en algunas de ellas un rechazo a los turistas, que ha llegado a las autoridades turísticas, como el ministro Nadal – que lo es de Turismo – que ha llegado a comentar que se está produciendo en algunas zonas un “turismofobia”, algo por otra parte normal cuando deben soportarse situaciones como las que se han denunciado en lugares como Lloret, Magaluf o Barcelona, donde la borrachera y la falta de respeto a todo y a todos son la norma.

Así, en Barcelona se está pensando en crear una tasa a los turistas que no pernocten en la ciudad – los que pernoctan ya lo pagan en los hoteles – lo que quizás suponga una reducción de visitantes, aunque parece que más bien es una medida recaudatoria.

Mientras tanto puede decirse que no es oro todo lo que reluce, ya que los turistas extranjeros, no gastan tanto como podría parecer.

Así lo asegura un informe realizado por MasterCard, que dice que su consumo ha bajado de forma muy importante. De esta forma, Barcelona es la peor situada en este apartado, mientras que la saturación  que padece la Ciudad Condal es abrumadora, llegando a  cuestionarse su Ayuntamiento los efectos que padecen sus ciudadanos, frente a los problemas que tiene por parte del Turismo.

No le van a la zaga las zonas de sol y playa, donde es prácticamente imposible disfrutar de unas vacaciones normales a los viajeros españoles, frente a las masas maleducadas y groseras que invaden, entre borrachera y borrachera, plazas, restaurantes, supermercados y todo tipo de atractivos turísticos.

Los servicios municipales y el mobiliario urbano se ven afectados por esta tropa incontrolada  que piensa que España es un país donde, amparados por el supuesto beneficio que la actividad turística supone para nuestra economía, es lugar donde todo está permitido y donde pueden llevan a cabo las mayores tropelías.

Así se ha llegado a cuestionar lo que la actividad turística supone para nuestro país.