La ley está para cumplirse no para ignorarse

España puede ser uno de los países que más leyes crea y don de menos se cumplen. Esto es el pan nuestro de cada día y no admite elucubraciones o atajos de ningún tipo.

Lo vemos en la vida diaria, donde la conducción del automóvil es un espacio incomparable para ver cómo se incumple la ley. La consecuencia es de muertes y lesionados en multitud de ejemplos.

Vayamos al civismo diario donde los ciclistas pa sean tranquilamente por las aceras – pese a estar estrictamente prohibido – y donde si haces un comentario al que infringe la ley, puedes recibir insultos y hasta agresiones de todo tipo.

Contemplemos el incumplimiento del paso de pea tones donde en muchas ocasiones el semáforo es un artículo decorativo, y vehículos y peatones pueden ignorarlo en grado sumo con las consiguientes consecuencias, tanto para coches como para peatones.

La Ley Antitabaco tiene prohibido el uso de tal droga en determinados lugares. Por ejemplo en las numerosas marquesinas de autobuses – así lo dice la citada ley – donde pueden muchos usuarios ser obsequiados con el humo de tal droga, sin respeto alguno a los que no queremos disfrutar de tan drogadicto producto.

La falta de respeto a una fila de espera en un lugar público es habitual y difícilmente el que lo padece puede decir ni una palabra, al ser respondido con malos modos por parte de los que incumplen una mínima forma de convivencia.

Las diferentes Administraciones del Estado – local, autonómica y central – miran para otra parte si alguien reclama el cumplimiento de la ley, llegando a encararse con el sufrido ciudadano que pide simplemente a los poderes públicos hagan cumplir la ley como es su obligación.

Esto llega directamente al contribuyente en relación con muchos funcionarios, que incumplen sus obligaciones a quienes curiosamente se paga con nuestros impuestos sus sueldos. Para terminar en este apartado general planteo un ejemplo de incumplimiento de la ley por parte de un ayuntamiento, del que por ahora no diré su nombre, pero que debido a su respuesta ilegal, comentaremos en otro momento.

Se trata de que se solicita una inserción publicitaria a esta publicación. Señalamos que según la ley en vigor, la Administración pública debe pagar sus facturas en 30 días a partir de la fecha de la factura.

El alcalde en cuestión envía a esta publicación una carta incendiaria diciendo que él paga cuando le parece oportuno ignorando que debe cumplir la ley.

Así se llega al caso de Cataluña – que ocupa a este país desde hace años y especialmente en los últimos tres meses – donde sus irresponsables políticos anuncian una secesión, la llevan a cabo incumpliendo la Constitución y entienden que pueden ignorar la ley.

Resultado de ello – como no puede ser de otra forma – es que la Justicia actúa y a los que incumplen la ley, en un asunto tan grave, se les aplica la legislación correspondiente – artículo 155 de la Carta Magna –  y les llevan a prisión, por la máxima gravedad de delitos tan serios como, rebelión, sedición, usurpación y otros asuntos que están en contra de la Constitución.

Independientemente de que existan diferencias – más o menos graves entre el Gobierno y el Parlamento catalán y el Gobierno del Estado – parece normal que el incumplir la ley acarree una actuación de la Justicia. Como ocurría en ejemplos anteriores, la respuesta del que incumple la Ley es decir que, es un golpe de Estado, que los en causados son presos políticos y que España se ha convertido en Estado represor, donde no se respetan los derechos humanos.

Lo que no se respeta es la ley y eso tiene sus resultados.