Cataluña sufre la ineptitud de los políticos

  • La crisis catalana influye en la economía

Las casas de análisis avisan del riesgo de que la crisis política catalana se traslade al conjunto de la economía nacional.

De acuerdo con todas las previsiones, España podría cerrar este año con un crecimiento superior al 3% por tercer año consecutivo. Sin embargo, este hito no se repetirá en 2018, según el Gobierno, que prevé un crecimiento inferior al 2,5% anticipado por el Fondo Monetario Internacional. La crisis política catalana “no sale gratis desde el punto de vista de la evolución económica. Este tipo de cuestiones tienen siempre impacto”, sintetizó el ministro de Economía, Luis de Guindos. También las principales casas de análisis anticipan un recorte de sus previsiones de crecimiento que se concretaría en una caída del consumo, un frenazo de la inversión y una espantada del turismo.

La Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), por ejemplo, prevé una revisión a la baja de sus pronósticos de PIB. “El impacto se notará sobre todo en las decisiones de inversión, aunque también en la contratación”, explica María Jesús Fernández, economista senior de Coyuntura y Estadística de Funcas. “Aunque la situación se resolviera en las próximas semanas y se retomasen las inversiones aplazadas, el impacto sería de un par de décimas”, añade. “Si se prolonga y los proyectos retrasados no se recuperan por la pérdida de confianza, el impacto será mayor”. 

El mazazo sobre la inversión ha sido el más inmediato y el más evidente, ya que la incertidumbre y política y las constantes vulneraciones a la legalidad han asustado a las empresas. Por ello, la inversión extranjera en Cataluña ha caído un 10,2% en el segundo trimestre del año, el último dato disponible, mientras que crecía a un ritmo del 12,6% en España.

Gran incidencia sobre el Turismo

Otro de los sectores que han alertado del riesgo secesionista es el turismo. La patronal catalana Fomento del Trabajo estima un desplome del 50% de las reservas en hoteles de la región durante el puente de El Pilar, respecto al año anterior, un descenso que se mantendría en el 40% para el mes de noviembre. Mientras, en el resto de España, la ocupación ronda el 80% en recientes fechas. Como Cataluña es el segundo destino preferido de los turistas internacionales, sólo por detrás de Canarias, es de suponer que si se mantuviera la situación, uno de los principales motores del crecimiento en España quedaría muy dañado. Además de esto, el consumo se ha ralentizado en toda España. El índice de Comercio Minorista ha pasado de crecer en torno al 3% antes del verano al 1,4% entre julio y agosto. Es cierto que este hecho no se ciñe únicamente a Cataluña, pero el golpe ha sido particularmente grave en esta región, que apenas ha avanzado un 0,3% de media entre ambos meses. Además, el golpe sobre los bienes personales (artículos más duraderos, cuya compra se puede aplazar y que son, por lo tanto, más vulnerables a la incertidumbre) ha sido todavía mayor, de hasta cuatro puntos. Algunos economistas advierten incluso de la posibilidad de un boicot mutuo entre Cataluña y el resto de España, lo que ya pondría al consumo en una situación dramática.

Por último, todo ello puede golpear al mercado laboral. Por una parte, existe la posibilidad de que las contrataciones se estén ralentizando, a la espera de que se despeje la incertidumbre, lo que a su vez afectaría a la demanda interna. Por otro lado, la ralentización de la economía se trasladaría también al empleo, generando un efecto bola de nieve. Los economistas calculan que, por cada décima que se ralentiza la economía, se dejan de crear cerca de 15.000 puestos de trabajo, por lo que un deterioro 0,4 enteros respecto a las previsiones podría asestar un golpe de 60.000 empleos al conjunto del país. Todo ello puede asegurase es una tragedia para Cataluña en particular y España en general.