El sector turístico de Cataluña en peligro

No es habitual que en una publicación especializada en una actividad como es el Turismo, se dediquen espacios de opinión a hablar de política.

No lo ha sido durante años en esta revista – en los 27 años de existencia – ni querríamos hacerlo en este momento, porque la actividad política es un asunto sumamente delicado y porque, además, los españoles no hemos madurado adecuadamente en tan sólo 40 años de democracia, porque se hace difícil llevar a cabo en estas páginas una opinión política que puede no ser adecuadamente contemplada.

Pero la situación del sector turístico en España tiene un gravísimo problema derivado de la política secesionista, que la mitad de los partidos políticos de Cataluña, han creado por un intento de independizarse de España, situándose fuera de le ley, lo que ha debido ser respondido de forma adecuada por el Gobierno central, mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución, como no podía ser de otra forma, ya que nadie puede situarse fuera de la ley sin evitar que el Reino de España responda según lo proclama la Carta Magna que lleva 40 años permitiendo la convivencia de los españoles.

Hasta aquí todo más o menos normal. El problema aparece cuando Cataluña comienza a perder confianza en los mercados nacionales e internacionales y, hasta algo más de 3.000 empresas salen de su territorio, y se instalan en otras Comunidades Autónomas, lo que influye de forma definitiva de la economía catalana.

Esa situación alcanza al sector turístico y en los últimos dos meses, el sector turístico catalán ha visto reducir la llegada de turistas en 8 puntos y con un futuro incierto, pese a que, al aplicarse el artículo 155 de la Constitución y haberse celebrado unas Elecciones Autonómicas, se abría un rayo de esperanza para volver a la normalidad, al formarse un nuevo Gobierno y entender que se volvería a la normalidad, tras una consulta electoral que permitiese un equilibrio político y económico. Nada de esto ha ocurrido y los resultados electorales han supuesto una vuelta a la situación de inestabilidad que de nuevo se plantea en la política catalana y que no permite ver una esperanza para la economía de la Comunidad y de paso, para la vuelta a la normalidad, con un crecimiento en la llegada de turistas a Cataluña.

Así las cosas en breves fechas vuelve al enfrentamiento en la política catalana. Es posible que el artículo 155 se deba mantener implantado en esta Comunidad.

Todo ello va a suponer que el clima de tranquilidad y normalidad que el sector turístico necesita no va a ser posible instalarlo en Cataluña y la actividad turística es seguro que continuará descendiendo, sobre to do en la llegada de turistas.

Por todo lo dicho se avecinan días y quizás meses de problemas para la economía catalana, que se debe apoyar para su estabilidad, en una actividad política sin problemas como los padecidos en los últimos cinco meses y que, a la vista de las noticias derivadas de los resultados electorales, no parece den un camino a seguir de normalidad democrática, donde los secesionistas lleguen a acuerdos con los constitucionalistas para formar un Gobierno estable.

De esta forma los próximos tres meses van a decidir si vuelve la normalidad a Cataluña o debe aplicarse de nuevo el artículo 155 de la Constitución, que llevaría a Cataluña a unas nuevas elecciones autonómicas que intentasen de nuevo conseguir la paz política y una economía sin problemas.

Por desgracia el panorama se presenta muy oscuro y no parece que la estabilidad vuelva a Cataluña de manera normal y por ende el negocio turístico.