La cruz de Fitur siempre presente

Cada edición, Fitur mantiene la cruz que no puede o quiere evitar y que hacen de esta cita ferial, algo verdaderamente inaceptable.

El permanente ruido en sus diferentes pabellones, a cual más incomprensible, no le da la mejor imagen de profesionalidad.

Luego están las inconcebibles colas de los visitantes, porque diferentes expositores, regalan u obsequian a unos extraños “viajeros” que poco tienen que ver con auténticas promociones viajeras. 

Otro inaceptable detalle que Fitur no evita es esa serie de stands que se abandonan por parte de los expositores, los dos o tres últimos días de feria y que es una auténtica estafa para los visitantes ya que deberían estar abiertos al público. 

En suma, Fitur llega cada año con sus virtudes y defectos que se mantienen edición tras edición. Sus responsables pasan olímpicamente desde  hace años y nada hacen para remediar lo que afecta a su credibilidad y profesionalidad.

Nada puede evitar que denunciemos esta situación de Fitur, año tras año, porque nos debemos a nuestros lectores y no vamos a sentirnos presionados por nadie aunque por parte de sus responsable seguimos boicoteados desde hace diez años sin explicación alguna.