Triste paralelismo entre la realidad de los refugiados y el bienestar de los turistas

Mientras ACNUR denuncia la tragedia de los refugiados, se destaca en España el triunfalismo del turismo

La difícil y enfrentada definición del turismo, hacen de este sector a nivel universal, una compleja e imprevisible oferta, ya que es sumamente difícil llevar a cabo una previsión de sus movimientos.

De esta forma puede asegurarse que en España estamos disfrutando de un turismo prestado ya que, gracias a los numerosos conflictos que tienen lugar en el norte del continente africano, el Oriente próximo e inseguridades varias en otros lugares del planeta, nuestro sector crece de forma importante, aunque no tanto como sería normal, ya que los viajeros optan por nuestro país, por eliminación de otros destinos.

A todo esto se enfrenta el triste movimiento de las oleadas de inmigrantes que en todo el Mediterráneo, contrastan con la riqueza de los turistas que se mueven cerca de ellos, en aguas del Mare Nostrum, que fuera compendio de culturas y civilizaciones, y que ahora contempla asombrado los dos movimientos, bien distintos y enfrentados. Se representan de esta forma a ambos mundos: el de la opulencia y rica calidad de vida, y el de la más absoluta pobreza y desesperación, que presenta de esta forma, una desgarradora e inconcebible imagen, difícil de entender, cuando la cercanía de ambos llega en muchos casos a sopesarlos.

Mientras tanto, en nuestro país se advierte una bien marcada diferenciación – no al nivel antes descrito – pero si entre una marcada opulencia o de superior gasto – en una medida reducida – y una situación de conformidad, debido a una clara caída del poder adquisitivo de gran parte de la población española, que debe conseguir disfrutar de un tipo de turismo, con limitadas posibilidades.

A todo esto se unen espacios despoblados que en nuestro país, no contemplan una muestra especial de turismo. Sus habitantes tienen un nivel económico que dificilmente pueden encuadrarse en lo que se señala como disfrute turístico, y que no está a su alcance, mientras se producen movimientos económicos muy complejos – que en otro momento analizaremos – entre quienes producen el negocio turístico.

Propuestas para luchar contra despoblación

Inevitablemente y ante la despoblación del mundo rural se imponen ofertas para tratar de resolver este problema mundial.        

Las propuestas para luchar contra la des población del mundo rural son de varios tipos.

Hoy todos nos planteamos qué podría mos hacer para proteger nuestros pueblos del abandono y de luchar contra la despoblación.

En ocasiones se nos ocurren las ideas más peregrinas para lograrlo, unas acertadas y otras no tanto. Pero lo cierto es que no se trata de luchar contra nada, sino de reconocer una realidad. Una realidad diferente, como lo es el mundo rural.

Por supuesto que se necesitan inyecciones económicas, por supuesto que necesitamos de las nuevas tecnologías como ADSL,  para entrar en el mercado competitivo,  pero necesitamos hacerlo sobre una buena cimentación. Y esa cimentación consiste en sólidas medidas que no suponen un esfuerzo económico,  pero que permiten respirar a este mundo rural, sometido a regulaciones genéricas, que a su vez provocan una gran discriminación.

Para paliar esta desventaja en que se encuentran sumidos nuestros pueblos, que es desventaja, no depresión, porque nuestros pueblos no están deprimidos, están en desventaja,  sería necesario hacer una revisión profunda de nuestra legislación, prestando especial atención a aquellas regulaciones que por sus características no se puedan adaptar al medio rural y supongan por ello una castración de determinadas actividades en dicho medio. Resolver esta situación está directamente unido a una política de recuperación de pueblos y entornos que puedan tener una vida adecuada para sus posibles habitantes.

El Mundo Rural necesita medidas que le hagan vivir y rejuvenecer, no sólo aquellas medidas paliativas que le permitan morir con dignidad… 

Panel de desperdicio alimentario

Según los datos recogidos en el Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los hogares españoles desperdiciaron entre enero y diciembre de 2018 un total de 1.339 millones de kg/l. de alimentos y bebidas, lo que supone un incremento del 8,9% con respecto al año anterior, es decir, 109 millones de kg/l más.

La tasa total de desperdicio, es decir, la proporción aproximada entre los alimentos desechados y el total de alimentos comprados, se sitúa en un 4,6% lo que supone un aumento del 0,3% respecto a 2017.

El aumento del desperdicio alimentario en los hogares se ha producido fundamentalmente por el repunte experimentado durante la primavera-verano de 2018 (10,5% de incremento), caracterizado por las altas temperaturas.

Del volumen total de alimentos desechados, 1.127 millones de kg/l. corresponden a productos sin utilizar y 212 millones a alimentos cocinados (recetas). Como puede observarse, la parte de recetas tan solo representa el 15,8% del volumen del desperdicio.
Entre los productos sin utilizar que más se desperdician se encuentran las frutas y hortalizas y las verduras, con un 46% del volumen de productos sin utilizar, seguido de los derivados lácteos (13%). Por el contrario, se han registrado disminuciones del desperdicio en el caso del pan (5%) y del pescado (2,3%).

Por lo que respecta a alimentos cocinados, los platos basados en legumbres, sopas, cremas y purés, y los platos con base de carne y con base de arroz son las recetas que más terminan en el cubo de la basura. Los desperdicios más significativos en este apartado son las lentejas, ensalada verde y tortilla de patata.

Asimismo, 8 de cada 10 hogares reconocen tirar alimentos y bebidas a la basura. En este ámbito, el 81,5% de los hogares tira productos tal y como los compraron, sin haber sufrido ningún tipo de elaboración. Quienes desperdician productos sin utilizar son principalmente hogares familiares de hasta 49 años, con niños menores de 6 años o parejas sin hijos.

El panel de cuantificación del MAPA proporciona información detallada de las cantidades de alimentos desperdiciados en los hogares españoles. Es un instrumento informativo para concienciar sobre la compra responsable de alimentos y promover un consumo ajustado a las necesidades alimentarias. El desperdicio alimentario es una preocupación internacional aceptada por todos. Reducirlo es uno de los más urgentes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Según los datos recogidos en el Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los hogares españoles desperdiciaron entre enero y diciembre de 2018 un total de 1.339 millones de kg/l. de alimentos y bebidas, lo que supone un incremento del 8,9% con respecto al año anterior, es decir, 109 millones de kg/l más.

La tasa total de desperdicio, es decir, la proporción aproximada entre los alimentos desechados y el total de alimentos comprados, se sitúa en un 4,6% lo que supone un aumento del 0,3% respecto a 2017.

El aumento del desperdicio alimentario en los hogares se ha producido fundamentalmente por el repunte experimentado durante la primavera-verano de 2018 (10,5% de incremento), caracterizado por las altas temperaturas.

Del volumen total de alimentos desechados, 1.127 millones de kg/l. corresponden a productos sin utilizar y 212 millones a alimentos cocinados (recetas). Como puede observarse, la parte de recetas tan solo representa el 15,8% del volumen del desperdicio.

Entre los productos sin utilizar que más se desperdician se encuentran las frutas y hortalizas y las verduras, con un 46% del volumen de productos sin utilizar, seguido de los derivados lácteos (13%). Por el contrario, se han registrado disminuciones del desperdicio en el caso del pan (5%) y del pescado (2,3%).

Por lo que respecta a alimentos cocinados, los platos basados en legumbres, sopas, cremas y purés, y los platos con base de carne y con base de arroz son las recetas que más terminan en el cubo de la basura. Los desperdicios más significativos en este apartado son las lentejas, ensalada verde y tortilla de patata.

Asimismo, 8 de cada 10 hogares reconocen tirar alimentos y bebidas a la basura. En este ámbito, el 81,5% de los hogares tira productos tal y como los compraron, sin haber sufrido ningún tipo de elaboración. Quienes desperdician productos sin utilizar son principalmente hogares familiares de hasta 49 años, con niños menores de 6 años o parejas sin hijos.

El panel de cuantificación del MAPA proporciona información detallada de las cantidades de alimentos desperdiciados en los hogares españoles. Es un instrumento informativo para concienciar sobre la compra responsable de alimentos y promover un consumo ajustado a las necesidades alimentarias. El desperdicio alimentario es una preocupación internacional aceptada por todos. Reducirlo es uno de los más urgentes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.