Hospederías extremeñas y gastronomía

La mejor manera de conocer la cocina de esta Comunidad

La mejor forma de conocer Extremadura viene de la mano de alojarse en una de las hasta ocho hospederías con que cuenta esta Comunidad, que gestionadas por el Gobierno de Extremadura a través de la empresa pública de Hospederías de Extremadura

Ocurre que estas instalaciones hoteleras están localizadas en zonas verdaderamente atractivas, lo que favorece el mejor conocimiento de sus entornos, y permiten, de norte a sur de las dos provincias que componen esta Comunidad Autónoma, recorrer sus muchos atractivos, pudiendo disfrutar de su cultura, historia, tipismo y sobre todo, de su gastronomía, que supone destacar en cada una de ellas, los platos más originales  y característicos del lugar.

Todas las hospederías están instaladas en edificios singulares,  de bella factura y de larga historia, y solamente es de nueva construcción, la que acoge a la Hospedería de Monfragüe. que se encuentra en la provincia de Cáceres. Todas ellas tiene la calificación de cuatro estrellas, y es de especial interés, que el personal que atiende a los viajeros, tiene una excelente formación y dispensa un trato sumamente atento para con el cliente, algo muy necesario en este tipo de alojamientos. Son en su gran mayoría personal nacido en las cercanías de estas hospederías, por lo que pueden facilitar al viajero informaciones y datos,  para el mayor disfrute de su estancia.  

Anastasio Marcos, “Tio Picho”

Extremadura es tierra de contrastes, pero especialmente es su originalidad lo que le hace de un atractivo muy especial. También por su  gran superficie, no en vano, las dos provincias que la forman – Cáceres y Badajoz – son las mayores del Estado español, contando con una superficie de 42.000 km/2, pudiendo decirse como dato anecdótico, que es más grande que Suiza, contando con un millón de habitantes. Enclave especial y capital administrativa de la Comunidad es Mérida, que tiene un pasado en un asentamiento romano, con fundación 25 A de C. Su riqueza patrimonial es inmensa, no en vano por estas tierras, pasaron desde romanos a musulmanes, judíos  y cristianos que dejaron su huella indeleble en la forma de ser de los extremeños, pero también  han dado a su cultura, ejemplos en hombres y restos, de una importancia enorme. Todo lo cual podrá comprobarlo el viajero siempre, alojándose en restas Hospederías.

La gastronomía de Extremadura es toda una sinfonía de de sabores, colores, productos y definiciones, que asombran al gastrónomo experto y al viajero que solamente disfruta con una cocina de interés.. Destacan en su realización los productos de calidad, siempre amparados por hasta 12 Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas. La dehesa extremeña  produce carnes de gran calidad, destacando las de, ternera, cordero y cerdo ibérico, del que se obtienen los famosos y acreditados,  jamones “pata negra”. 

La despensa extremeña está llena de riquísimos productos. En lo que se refiere al norte de la Comunidad, están las famosas cerezas del Valle del Jerte o el pimentón de la Vera. Tierras de aceites de oliva, se encuentran en diferentes localizaciones, siendo las más famosos, los de Monterrubio o Gata-Hurdes. Bien ganada fama tienen sus quesos, donde la Torta del Casar o el de La Serena, sin olvidar el queso de cabra de Ibores, suponen un paraíso quesero, a quien acompañan otros famosos nombres. Las mieles de Vulluercas y las de Las Hurdes tienen un reconocimiento especial. Finalmente sus vinos y hasta el cava, tienen en Tierra de Barros, especial producción, con la D.O. Ribera del Guadiana. 

Del reino de las abejas a las cocinas de las Hospederías.

La riqueza floral de Extremadura, tiene en Las Hurdes y su entorno, un ejemplo muy especial con la producción de mieles de todo tipo y que se localiza en Las Mestas. Estamos ante un producto gastronómico muy destacado, no en vano, con la miel tienen relación hasta siete productos naturales, como, la jalea real el polen y el propóleo. Además, otros como: licores, velas de diferentes tipos,  productos de belleza y una larga lista de derivados de la miel, a cual más interesante.

En esta línea, es recomendable, para quien visite el norte de la provincia de Cáceres, se acerque a Las Mestas, en plena comarca de Las Hurdes, y disfrute con los productos que presenta, La Casa de la Miel. Allí, Anastasio Marcos, más conocido por “El Tío Picho”

mostrará su gran sabiduría y dará a conocer al viajero, todo lo que rodea al mundo de las abejas. Este especialista  de tan rico y recomendable productos ha sido tratado con otros, consiguiendo asi, ejemplos como el “Pichín Real”, uniendo la miel, al ron añejo, junto a la jalea real. Y es que la miel, puede proceder del trabajo de las abejas, al utilizar, encina, retama, brezo, azahar, romero, tomillo, demás de otros tipos de plantas y flores.

De esta forma, y en la Hospedería Hurdes Reales, y en su entorno, encontramos una gastronomía bien definida, a base de platos sumamente atractivos. No en vano por estas tierras de Las Hurdes – que es donde se localiza esta Hospedería – los productos naturales, han hecho posible una cocina sumamente original. Tiene fama en estas tierras, el cabrito hurdano, que se sirve de mil maneras, entre ellas: al polen, en caldereta, en cochifrito, a la sal o a la hortelana…..etc. En pescados pueden degustarse, bogas, barbos, truchas, cachos, pardillas, carpas, etc….A la hora de los postres destacan en esta cocina, las hijuelas, bollos fritos, roscas, floretes, buñuelos, socochones hurdanos y jeringas. Todos ellos están compuestos de miel y aceite. Todo ello se puede regar con vinos dulces, un aguardiente de uva y de miel, además de vinos afrutados e incluso espumosos.

Nos encontramos en nuestro recorrido las Hospederías de Puente de Alconétar  y de Llerena. Así, nos desplazamos desde el norte de Cáceres al sur de esta Comunidad, y en el centro de Extremadura, no lejos de la frontera con Portugal y a orillas del río Tajo, se encuentra Garrovillas, y en su Plaza Mayor, se puede admirar la Hospedería de Puente de Alconétar. Su gastronomía es digna de destacar y su originalidad llama la atención. Así, destacan, las ranas fritas, los escabeches de peces, los origüelos, las morengas, la chanfania o el morro de cerdo. También se disfruta con sus postres, como, las floretas, cagajones, perrunillas y quesadillas. Este último dulce se sirve relleno de almendra, confeccionado por la Comunidad jerónima, que también oferta, exquisitos hojaldres, tartas de almendra y otros ejemplos de pastelería. No debe olvidarse probar en esta zona geográfica, los quesos de oveja y de cabra.

Seguimos nuestro camino y llegamos a Llerena, en el sur de la Comunidad, con la cercanía de Andalucía. Aquí se advierte rápidamente la influencia sureña y la mezcla de culturas que se asentaron en estos lugares. Destacan sus excelente embutidos. No debe olvidarse que estamos en plena campiña, donde los cerdos ibéricos son la imagen más habitual de sus tierras. Pero reinan de forma especial las migas y las calderetas de cordero o cabrito. También el cocido y la olla, que procede  de la “adafina” judía, al igual que el gazpacho.

Debe tenerse cuenta que estamos en tierra de caza mayor y menor, por lo que los platos  de liebre, conejo, perdiz, jabalí y venado, son  ofertas típicas. Finalmente deben tenerse muy en cuenta en la gastronomía de Llerena y su entorno, sabrosos dulces a base de almendra, miel y huevos, que especialmente producen las monjas clarisas.