¡¡¡NI LESBOS, NI LAMPEDUSA, PREFERIMOS CANARIAS.!!!

 Sin duda esta respuesta, es compartida por muchos  emigrantes cuando llegan, tras un largo y complicado viaje a las costas marroquíes. ¿ a donde vamos?. Es seguro que  si se las hicieran a todos los que van  a partir en cayucos, seguro que dirán ¡¡queremos ir a Canarias!! . En las costas canarias arriban, siendo recibidos como refugiados, por la sencilla razón de que aquí, no tenemos esa política del Apartheid de otros lugares, ni a nadie se le trata como si estuviese en un campo de concentración. Canarias hasta en eso es diferente, tanto como en el trato que se le da a los migrantes que llegan, como a los derechos humanos que automáticamente se les otorga.

El 2020 sin duda será un año para enmarcar, tanto por la pandemia, como por la casi nulidad de llegada de turistas a Canarias. En todo caso no han dejado de venir viajeros, teniendo en cuenta el esfuerzo que se está haciendo para que vuelvan a viajar a Canarias más turistas. Si a esto le sumamos el «annus horribilis» que tenemos con la gran avalancha de «cayucos» arribados a nuestras costas canarias, el resultado puede ser  sumamente complejo. Y es que a esos más de 20.000 inmigrantes, refugiados o simplemente personas que huyen del hambre, la pregunta inicial ha tenido segura respuesta, porque conocen de una u otra forma, que los puertos canarios no son,  ni Lesbos ni Lampedusa. 

La cuestión es que han llenado los puertos turísticos canarios,  hasta el extremo de tener que soportar ver grupos de emigrantes hacinados, por no tener en el momento de esa llegada masiva, recinto en donde llevarlos, hasta que las autoridades dispongan de la solución  momentánea,  más o menos definitiva, para darles asilo o repatriarlos. Esta anomalía ha abierto un gran cisma en la sociedad canaria. Hasta al Defensor del Pueblo, ha denunciado que no tengan una asistencia jurídica, ya que la mayoría de ellos ignoran que pueden pedir asilo, y no se les puede expulsar acogiéndose al Sistema de Protección Internacional, así que los podemos tener con acción judicial solo 72 horas. 

Canarias en un año ha incrementado este tráfico de inmigrantes en un 690%. Esto supone que al Gobierno esta masiva llegada le cuesta al día 160.000 euros. Algo demencial en la economía paupérrima que tiene el país en estos momentos de pandemia. Todo ello debe convivir con el incremento del paro que se tiene en Canarias, que se cifra en un 40&. Sin embargo, a estos inmigrantes se les da, manutención, alojamiento, vestidos y lo necesario para su aseo, de forma gratuita a cada uno, aparte de los 600 euros mensuales como paga. Por otra parte, de forma más lenta la concesión de los ERTES, en su mayoría sin pagar o con enormes retrasos. La Ley antidesahucio, algo que se retrasa. Siguen viéndose mendigos durmiendo en la calle, colas llamadas del hambre, por numerosas ciudades del país. El españolito de a pie, es normal que vea que el Gobierno tiene dos varas de actuar y llega a tener un sentimiento fuerte de rechazo contra quien tiene la  dirección de este país o quizás, eso es lo más injusto, contra quienes llegan a las costas canarias, que en nada tienen la culpa.

Parece que puede asegurarse, que lo destinado a costear la estancia de los emigrantes lo está pagando el Ministerio de Migraciones. Ya son casi 2.500 inmigrantes los que han llegado a Canarias, en solo dos meses. Mientras tanto muchos Operadores, no ven con mucho agrado que hoteles y aparthoteles en donde se está alojando a estos inmigrantes, sean más adelante, ofertas hoteleras para el mercado turístico, formando parte de paquetes vacacionales, por el miedo al rechazo que puedan tener, por parte de quien llega como turista. 

Nadie, ante a este gran problema, se siente racista, homofobo y otras lindezas de gente estúpida e ignorante, que solo vocifera grandes bulos o en inquietantes manifestaciones.  Todos esperamos que esto se supere con la rapidez necesaria, aunque sea dificil de conseguir la forma de resolverlo. Hay muchas instituciones como Cruz Roja que percibe  un dinero para atender a estos inmigrantes, y el Ministerio de Migraciones paga 1.000 euros a la familia que acoja a un menor en su casa. Todo son proyectos, ideas puestas en práctica, para suavizar lo que se puede hacer.  Pero es Europa la que parece que da la espalda, a este acuciante problema que Canarias en este momento vive. Mientras tanto, la respuesta a las preguntas del comienzo de estas líneas, sigue siendo,  ¡¡¡ Preferimos Canarias !!!.

Por Salvador Barnés  ( vecino de Tenerife )