Alí Babá y los ochenta y dos ladrones de Caja Madrid

Que nuestro Siglo de Oro este lleno de obras maestras sobre la novela picaresca parecía que era el signo de un tiempo de penurias, segundones, vividores y perdedores en sus viajes al Nuevo Mundo, que debían sobrevivir gracias al engaño, la mentira y la estupidez de los poderosos.

Pero, tras 500 años de historia compleja y de avatares sin fin, hemos llegado al comienzo del siglo XXI – no deben olvidarse los 50 últimos años del pasado siglo – para comprobar que en España se ha reinventado al pícaro, especializado, pero en grado superlativo.

Ladrones de guante blanco, políticos nauseabundos, empresarios que buscan enriquecerse disponiendo de modernos esclavos, en fin, toda una colección de vagos y maleantes – como decía su “excrecencia” tras la guerra incivil que asoló España y que produjo ese genocida dando un golpe de Estado contra la República – que se han modernizado hasta la especialización más refinada, todo ello consentido por quienes detentan el poder – los tres poderes – mientras se dice que todo esto se conoce y nadie se atreve a denunciar.

La España actual se parece cada vez más a la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones – la diferencia es que aquí los hay por centenares e incluso miles – siendo el más reciente ejemplo, el de la colección de ladrones que han hecho posible que los impuestos de los españoles – 24.000 millones de euros – se tuviesen que dedicar a salvar Caja Madrid, y cerca de 100.000 millones de euros, en otros negocios financiero-políticos, don de se practicaban todo tipo de tropelías por parte de políticos, empresarios, altos cargos y gentes de mal vivir.

Tuvimos que padecer – entre otros muchos ejemplos de estafas y robos – el escándalo de la Colza,  la gripe aviar, las vacas locas, el Prestige – definido por el presidente Mariano Rajoy como unos “hilitos negros” sin importancia que ensuciaban algunas playas de Galicia – incluso antes, a un tal Sancho Rof, que llegó a definir una enfermedad, como la producida por unos “bichitos” que morían al caer al suelo.

Hemos llegado a padecer a unos políticos – salvo raros casos – que no han sabido responder por su ineptitud ante el ébola que asola algunos países de África, y ya afecta a España. Y por fin, hemos llegado a que 82 ladrones hayan gastado más de 15 millones de euros, en asuntos varios, sin que, los tres poderes de esta denominada democracia, se enterasen de nada o mirasen para otra parte, quizás por estar defendiendo, a sabiendas, a semejante colección de bandidos.

¿Qué ha hecho este país, también llamado España, para merecer esto ?. ¿Hasta cuándo se pueden seguir admitiendo estas tropelías ?. ¿Cómo debe cambiar esta situación para borrar de una vez las herencias de cinco siglos de robos a los españoles normales, por parte de las castas que viven de estafar a los habitantes que pueblan y trabajan honradamente en este país ?.

Me dicen que por las redes sociales circula un chiste, en el que el Papa Francisco – que debe estar intentando arreglar lo del Banco Ambrosiano que también tiene similares signos – ha llegado a pedir a sus asesores que, cuando esté a punto de morir, le traigan a España, para morir junto a los ladrones.

Evidentemente sólo es un chiste, pero da idea de que, 82 ladrones que se han gastado 15 millones de euros, en lencería, helados, masajes tahilandeses, joyas, comidas en restaurantes de lujo, safaris, vino, y cinco millones para dinero de bolsillo, no pueden quedar olvidados, sin que devuelvan lo robado y muchos de ellos sean trasladados al “hotel rejas”, aunque sea pagándose su estancia con nuestros impuestos.

Debe haber llegado el momento de cambiar este “sistema democrático”, que permite esta situación. ¿o no ?. Unos cuantos en el hotel rejas, para que los españoles les paguemos tal alojamiento.