Viña Mambrilla elaboración natural

Viñedos con centenarias vides de una familia vinculada a la Ribera del Duero

La bodega, situada en Burgos, refleja en sus vinos el carácter singular de esta tierra y la esencia de la tradición familiar.

Viña Mambrilla es la bodega de la familia Arranz fundada en el año 1999 en Mambrilla de Castrejón dentro de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Cuenta con 70 hectáreas de viñedo en propiedad fruto del vínculo familiar al cultivo de la vid. En Viña Mambrilla los vinos se elaboran con dedicación y esfuerzo, mimando cada proceso y dejando que el vino evolucione de manera natural siguiendo la tradición que dejaron sus antepasados.

Bodega y Viñedo

El cuidado de la viña es fundamental para Viña Mambrilla. La bodega dispone de sesenta hectáreas de viñedo en propiedad que se localizan en el término municipal de Mambrilla de Castrejón. La variedad de uva utilizada es la Tinta del País. Las diferentes parcelas se localizan entre los 790 y 850 metros de altitud. La orientación de las parcelas es Sur – Sureste, lo que las confiere una protección de los contrastes térmicos propios de la Ribera del Duero.

Viñedos centenarios

Las parcelas de viñedo más joven oscilan entre los 15 y 25 años de antigüedad, frente a las más longevas parcelas de viñedo de 80 y 100 años, con una baja producción pero de gran calidad dedicadas a la elaboración de los vinos más exclusivos, pero también a la creación de nuevas parcelas de viñedo. A partir de sarmientos de los viñedos más antiguos de la variedad Tinta del País y mediante injertos se han ido plantando nuevas parcelas de viñedo manteniendo así el viñedo familiar en origen.

Tanto esta práctica como el cuidado rutinario de la viña son llevados a cabo por los propietarios de la bodega. El cuidado de la viña es prácticamente natural, tan solo se utiliza azufre como medida de prevención ante posibles plagas. Se realizan dos podas, poda en seco en torno al mes de enero y poda en verde en torno al mes de mayo. 

En cuanto a la vendimia es manual con una selección previa en la viña de los racimos que van a ser destinados a la elaboración de los vinos.

Crianza con elaboración muy natural

Viña Mambrilla cuenta con 500 barricas de roble con una capacidad para todas ellas de 225 litros por barrica. La elección de la madera es crucial para nuestros vinos ya que tienen como característica un desarrollo evolutivo lento pero que se transforma en un factor cualitativo a la larga. Para Viña Mambrilla es fundamental contar con toneleros de confianza, y realizar exámenes a las madera que se van a utilizar.

Por las características de nuestros vinos, se prefiere madera francesa en mayor proporción que la madera americana, siendo esta tan solo utilizada en los vinos roble y crianzas en pequeños porcentajes. El tiempo de crianza en barrica oscila entre los seis meses del vinos robles a los treinta meses de nuestro gran reserva como media, aunque en ocasiones nuestros vinos necesitan algo más de tiempo en la barrica para terminar de hacerse, el vino es quien marca su tiempo, ya que es un organismo vivo y como tal hay que respetar su evolución natural.

La sala de crianza se situa bajo el suelo de la bodega. En ella 500 barricas de
roble guardan cuidadosamente el vino. En los vinos de autor la fermentación malo láctica se realiza en barricas nuevas de roble francés. Una buena uva y un seguimiento controlado de las fermentaciones son factores tan importantes en la elaboración de un vino como la crianza del mismo.

Elaboración natural siguiendo la tradición

Tras una vendimia manual y cuidada, los racimos llegan a las instalaciones y el primer paso tras la recepción es la realización de una meticulosa selección de la uva en mesa. Destacar que la vendimia se organiza diariamente según la antigüedad de las parcelas de viñedo. Esta tarea nos permite determinar que depósitos serán los encargados de albergar la elaboración de los vinos más jóvenes o los vinos que tendrán una mayor crianza.

La sala de elaboración está equipada con 20 depósitos de acero inoxidable de diversos volúmenes, adaptados a las necesidades de las tareas y fases de la vinificación. La primera, la maceración, un proceso esencial a temperatura controlada y muy cuidado, ya que es aquí donde las sustancias aromáticas y las fenólicas pasan desde los hollejos al mosto, y serán claves para determinar las características de nuestro futuro vino.