Rajoy quiere burlar la Constitución en diferido

Que la Constitución es para muchos papel mojado es algo sabido y en creciente opinión para muchos españoles. Lo difícil era imaginar que para el presidente en funciones del Gobierno español también lo era.

Resulta que Mariano Rajoy se dispone a burlar la Constitución, si no consigue los apoyos suficientes para ser nombrado presidente del Gobierno según un estilo muy personal del personaje.

Parece como si – como hacen los trileros que andan por la calle escondiendo la bola que tapan con un cubilete – se tratara de engañar a los españoles y así, asustar a quienes pueblan este país llamado España, con el fin de que los partidos que deben votar su investidura, representando a todos los españoles, no tengan otro remedio que hacerle presidente – en diferido o en directo – para beneficio de su partido corrupto – con ejemplares como los que se sentarán en octubre en el banquillo señalados como corruptos por la Gurtell – y para tragedia del pueblo español que debe seguir padeciendo su corrupción generalizada y las medidas neoliberales con que quieren “obsequiar” a este país. Así las cosas, parece como si la fórmula del miedo – que dicho sea de paso dio permiso a diferentes genocidas a llevar a cabo un golpe de Estado contra la República hace ahora 80 años – sea la mejor fórmula para conseguir hacerse con el poder para el Partido Popular.

Una fórmula que podría parecer para muchos seres normales algo inaudito, si no es porque lo acabamos de padecer, viendo como, después de la corrupción que protagoniza este partido político, ha sido dada por buena por 8 millones de votantes de esta opción política.

De esta forma, y cuando cuatro formaciones políticas deben decidir – las de menor número podrían en algún caso participar en esta decisión – quien ocupará la presidencia del Gobierno de España, los habitantes de este país, están comprobando la nula empatía que tienen estos políticos para con los españoles y, especialmente en el caso del aspirante a la presidencia, de un político que se atreve a manipular la Constitución a su gusto y necesidad, mientras sus seguidores admiten tal insensatez, junto a declaraciones y afirmaciones de sus compañeros de partido, que no dudan en decir tamañas barbaridades para justificar que su líder, interprete la Carta Magna, como le viene en gana y según sus necesidades  políticas, sin preocuparle otra cosa que alcanzar el poder.  Llega con esta fórmula de interpretación partidista y en diferido, a involucrar al Jefe del Estado, poniendo en duda, si aparecerá por el Congreso a examinarse para ocupar el cargo de Jefe de Gobierno, tal y como deja suficientemente claro el artículo 99 de la Constitución.

Todo ello como si se tratase de una partida de póker, donde las trampas y los trucos están a la orden del día y todo vale.

Mientras tanto el país puede caminar a unas terceras elecciones, que muestren la incapacidad de unos políticos a formar un Gobierno más o menos estable, pero que  sea capaz de gobernar este país llamado España.