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El Brujo informa sobre Cristo en el Teatro Alcazar 

La segunda venida de Cristo según El Brujo

La segunda venida de Cristo o el yoga de Jesús está basado en la obra de Yogananda que lleva el mismo título y también en fragmentos de otro espectáculo que presentamos en el Teatro María Guerrero hace ya más de quince años, sobre el Evangelio de San Juan. 

El título de Yogananda no hace referencia a un retorno literal y físico de Jesús a la tierra, como sostienen innumerables profecías avaladas por distintas interpretaciones de citas bíblicas sobre este tema, sino más bien a una experiencia interior de esa misma conciencia que manifestó el personaje histórico Jesús de Nazaret, cuando estuvo en el mundo. Yogananda sostiene que a través de técnicas definidas y métodos científicos de meditación podemos tener acceso a ese nivel supremo de Conciencia, a través del canal de nuestra propia percepción y nuestra propia conciencia. 

Sobre esta idea, El Brujo hace una interpretación de los evangelios cristianos desde la perspectiva de la sabiduría espiritual de los antiguos yoguis de la India. Una versión original sobre las genuinas enseñanzas de Jesucristo que muestra la identidad esencial de estas con la tradición védica y el conocimiento antiguo de la ciencia del Yoga. El actor desarrolla un trabajo que consiste en exponer esa enseñanza del yoga místico que muestra Yogananda, siguiendo algunos de los episodios de la vida y milagros de Jesús, según los evangelios y concretamente el de San Juan.  

El estilo es deudor una vez más del trabajo teatral del gran maestro Dario Fo, combinando el humor, la gestualidad, el sonido, el silencio y la palabra como los antiguos juglares del medievo. Dario Fo ya lo hizo en los evangelios gnósticos en su obra “El misterio bufo”. 

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En esta ocasión El Brujo, hace una versión del “mismo misterio”, en torno al que giran las grandes preguntas de las que se ha hecho siempre eco el arte del teatro. ¡El viejo y sagrado arte del teatro! . Este es muy complejo y expresa una apuesta más arriesgada por combinar el deseo del conocimiento profundo del alma con el ritmo, la risa y el sentimiento lúdico de la fiesta del teatro.   

El gesto y la palabra de El Brujo

Como no podía ser menos la nueva apuesta teatral de El Brujo en Madrid supone un acontecimiento difícilmente superable, que se ve mermada por las reducidas fechas en que va a ser posible admirar su arte teatral. Es algo que se agradecería revisase este portentoso actor dado que su aceptación en todas partes – particularmente en Madrid – hace viable que extienda su estancia en la capital de España. 

Es así que a continuación de su presencia en Madrid continua su gira en Barcelona donde actuará a partir del día 10 de octubre en la capital catalana, sin poder predecir en este momento el resto de su recorrido por los escenarios de España, que es de suponer se amplíe a todo el territorio nacional para deleite de todo tipo de espectadores.

En el estreno de esta, «Segunda Venida de Cristo», o lo que es lo mismo, «El yoga de Jesús «, de nuevo se ha podido comprobar la calidad interpretativa de este portento de la escena, que mezcla todo tipo de recursos teatrales, hasta conseguir que el espectador se mantenga extasiado ante cada expresión, gesto, palabra o movimiento, que no cesa ni un solo instante sobre el escenario.

Todo esto supone que, las casi dos horas que dura el espectáculo, sea una continuada expresión de permanente atención sobre lo que, El Brujo, desarrolla sobre el escenario y que oscila de forma permanente entre el humor y la acción, con el seguimiento constante del espectador, estando pendiente del próximo movimiento, palabra o gesto del actor, que no cesa en su actividad teatral que es el mejor vehículo para su arte escénico.

Las alusiones constantes a sucesos que parecen fuera del libreto, hacen de este recurso un ejemplo de su mejor atractivo humorístico, por lo que la permanente sonrisa que llega en muchos momentos a la carcajada, suponen una demostración de la permanente atención y seguimiento del espectador hacia el imponente trabajo del actor, que demuestra una actividad sobre las tablas que parece no tener respiro alguno,  por lo que el espectador llega entender que lo que ocurre en el escenario no acaba nunca.

En suma estamos ante una completa demostración de ingenio teatral, donde se mezclan todo tipo de sentimientos que van, desde la paralización del público, a la espera de una genialidad, hasta la hilarante carcajada ante la última puesta en escena mediante el gesto o la palabra. Ambas se mezclan de forma constante y demuestran que este espectáculo teatral tiene en ambas sus mejores apoyos. 

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