Hasta siempre Julio, ejemplo de la defensa de la clase obrera

Nunca te dejaste comprar o alquilar 

Figura fundamental en la Transición Española, la integridad y honestidad de Julio Anguita no podrán olvidarse. Es mas, debería ser ejemplo de político servidor de ideas avanzadas, pero sobre todo, de definición para la defensa de las  clases trabajadoras. La imagen de corte árabe, daba a Julio Anguita  un misterio cuando tomaba la palabra, difícilmente calificable, pero que suponía una atracción segura para quien le escuchaba, simpatizase o no con sus ideas y con su planteamiento.

Seguramente sus desacuerdos con el PSOE le granjearon tantas antipatías, que supusieron enfrentamientos de importante nivel, lo que supuso que no le perdonases muchos socialistas estas desavenencias. En todo caso, la seguridad y la continuidad en las ideas que Julio Anguita transmitió siempre, tuvieron respuesta , en los movimientos  permanentes de la forma de hacer política del PSOE, siendo un frontón inevitable y permanente que Julio Anguita mantuvo, pese a ser maltratado de forma inmisericorde y continua.

Pero una labor que no siempre se le reconoció a Julio Anguita de manera injusta – quizás apagada por  sus enfrentamientos ideológicos principalmente con él PSOE – fue la de pedagogo de la política. Sus intervenciones eran ejemplo de demostración pedagógica. Nunca sobraba una palabra – algo que ha sido habitual en tantos políticos – en los discursos del político comunista y siempre sabía mantener el interés de quienes le escuchaban.

Supo además unir a los clásicos políticos del PCE con las nuevas generaciones y pese a sus críticas, demostró que su camino era el adecuado para el momento en que esta organización participaba en la Transición Española. No se adaptó a ideologías más o menos interesadas y por ello recibió numerosas e injustas críticas. Defendió siempre a la clase trabajadora, de la mano del  mantenimiento de su ideología. Sin admitir ser comprado o disfrutar de alquileres mas o menos convenientes, de otras ideologías, ni a nivel personal ni a nivel político.

Finalmente supo – de eso está la política menguada – apartarse a otros niveles de la política, menos estelares, pero siempre populares, lo que fue un ejemplo más de su autenticidad. Y siempre con el mantenimiento de su  permanente postura de profesorado, algo que tanto necesita este país, en todos los órdenes, pero especialmente en la actividad pública donde sobran las «estrellas» y los engreídos, sin olvidar a los farsantes, que ensucian la honorabilidad de personas como quien nos acaba de dejar y que estará presente siempre en el horizonte de los que es auténtico en la clase política de este país..

Tuvimos la suerte de conocerle, tratarle y aprender de sus ideas, pero sobre todo, de quedar paralizado al escucharlo, cuando subía a la tribuna del Congreso de los Diputados y defendía su ideología y la conveniencia de sus opiniones, para hacer posible una medida legislativa. También cuando en una rueda de prensa o en una presentación de un libro o, en todo caso, en cualquier conferencia, daba una auténtica clase de oratoria y, en suma de ideología comunista, adaptada a los tiempos que corren.